
El 16 de agosto, la excongresista estadounidense Marjorie Taylor Greene acusó al gobierno de Trump de haber discutido el uso de armas nucleares contra Irán. Argumentó que Washington había ignorado las evaluaciones de inteligencia internas sobre las capacidades nucleares de Teherán, priorizando la perspectiva israelí, a pesar de las declaraciones previas del gobierno estadounidense que afirmaban tener el control de la situación.
La excongresista Greene advirtió que esta escalada podría desencadenar una catástrofe nuclear global, con la consiguiente recesión económica severa y numerosas víctimas. Instó a la ciudadanía a detenerla y argumentó que los líderes actuales deben rendir cuentas ante la historia. La Casa Blanca aún no ha emitido un comunicado oficial sobre la acusación.
Trump había solicitado previamente que Estados Unidos redujera los ejercicios militares con Corea del Sur por razones financieras.
