
A seis días de la emergencia registrada en la comunidad de Santa María Canchesdá, municipio de Temascalcingo, el saldo de personas lesionadas fue de 64, de las cuales, nueve continúan hospitalizadas en estado crítico en el Hospital General de Atlacomulco, donde reciben atención médica.
Sin embargo, mientras las autoridades de salud mantienen bajo control la atención de los afectados y la titular del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) ha señalado que no se requieren donaciones ni apoyos adicionales, el Ayuntamiento de Temascalcingo tomó una ruta distinta al promover la recolección de ayuda entre la población.
La presidenta municipal, Verónica Moreno Martínez, realizó un llamado a los habitantes de Santa María Canchesdá para aportar víveres y material de curación destinados a las personas afectadas por el incidente. A esta convocatoria se suma la instalación de centros de acopio en diferentes puntos del municipio, lo que ha generado dudas entre los habitantes debido a que la información oficial del sector salud establece que no existe una solicitud de donaciones.
La situación ha provocado cuestionamientos sobre la coordinación entre los distintos niveles de gobierno, particularmente porque las familias de las víctimas y de los lesionados requieren información precisa respecto a la atención que recibirán y a los mecanismos institucionales que se están implementando. La existencia de dos mensajes distintos —uno desde la Secretaría de Salud y otro desde el gobierno municipal— puede generar incertidumbre sobre las verdaderas necesidades de la comunidad.
Más allá de la ayuda ciudadana, el caso también coloca nuevamente bajo escrutinio las obligaciones del Ayuntamiento en materia de Protección Civil. Al tratarse de una concentración de personas en una iglesia con motivo de una misa de acción de gracias, corresponde determinar si previamente se realizaron las verificaciones necesarias para garantizar condiciones de seguridad, así como establecer si existieron omisiones en materia de prevención.
En este contexto, también surge la exigencia de que la autoridad municipal informe de manera puntual qué medidas adoptó antes, durante y después del incidente, así como qué respaldo se está proporcionando a las familias de las personas fallecidas y lesionadas.
La solidaridad de los habitantes puede representar un apoyo importante en momentos de emergencia, pero no debe sustituir las responsabilidades institucionales. Si existen necesidades que no están siendo cubiertas, el Ayuntamiento debe explicarlas con claridad; y si no se requieren donaciones, también debe aclarar por qué mantiene abiertos centros de acopio en distintos puntos del municipio.
