
Numerosos gobiernos de Europa Central y Oriental están tomando medidas para ahorrar electricidad y evitar una crisis energética, después de que los niveles de agua, en mínimos históricos, en el río Danubio pusieran a las centrales eléctricas al borde del cierre.
La sequía persistente y sucesivas olas de calor extremo han privado de agua a uno de los ríos más grandes de Europa, lo que llevó el lunes los niveles del Danubio en la capital de Hungría, Budapest, a alrededor de 10 centímetros (4 pulgadas), muy por debajo del anterior mínimo histórico de 33 centímetros (13 pulgadas) registrado en 2018.
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No se espera que los niveles de agua aumenten en el Danubio en los próximos días, ni siquiera semanas, ya que no se pronostican lluvias significativas y, mientras una nueva ola de calor extremo se cierne sobre la región con máximas diurnas que superan los 38 grados Celsius (100 grados Fahrenheit), el consumo de electricidad y agua va en aumento.
La central nuclear de Paks, en Hungría, al borde del cierre
Los niveles récord del Danubio han dejado a la única central nuclear de Hungría, la planta de Paks, construida en la era soviética y con cuatro reactors, al borde de apagarse por completo por primera vez en sus 44 años de servicio.
La planta de Paks, que utiliza agua del Danubio para enfriar sus reactores, apenas producía el lunes 240 megavatios de energía en lugar de los 2 mil habituales, debido a reducciones sucesivas en la potencia de sus cuatro reactores.
En un video publicado en Facebook el lunes, el primer ministro húngaro, Péter Magyar, indicó que los ingenieros habían logrado mantener en funcionamiento temporalmente la última turbina operativa de la planta, evitando un cierre previsto para el fin de semana. Un apagado total probablemente ocurrirá recién el martes o el miércoles, señaló Magyar.
