
Trabajan, estudian o hacen las dos cosas. Se capacitan, aprenden idiomas, dominan herramientas digitales. Y aun así, cuando llega el día veinte del mes, muchos jóvenes mexicanos ya están haciendo cuentas para ver cómo llegan al treinta. En México, cerca de siete de cada diez personas de entre 18 y 29 años viven con estrés financiero. No es una percepción aislada: lo documentan el INEGI, la Secretaría del Trabajo y organizaciones que estudian a la juventud.
CUÁNTO GANAN
Según el reporte anual «Jóvenes oportunidad: Entre la precariedad y la salud mental», de la asociación civil YouthBuild México, con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, una persona de 20 a 29 años gana en promedio 10 mil 892 pesos al mes si es hombre, y 9 mil 440 si es mujer. Una brecha de género de casi mil quinientos pesos que aparece desde el primer empleo.
Pongamos esas cifras junto a dos referencias oficiales. La primera: el salario mínimo, que desde enero de 2026 es de 315 pesos diarios, 9 mil 582 al mes, según la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. La segunda: el salario formal promedio, que la Secretaría del Trabajo, con datos del IMSS, ubicó cerca de los 13 mil 765 pesos mensuales. El contraste es claro: el sueldo típico de un joven se acerca mucho más al salario mínimo que al promedio del empleo formal.
¿POR QUÉ GANAN TAN POCO?
La respuesta tiene nombre: informalidad. El mismo reporte señala que el 67 por ciento de los trabajadores menores de 24 años labora en la informalidad: casi siete de cada diez. Y eso no es solo «no tener contrato»: significa ingresos bajos, sin seguridad social y con exceso de horas. De hecho, el 31 por ciento de los jóvenes subordinados no recibe ninguna prestación, y casi una cuarta parte trabaja más de 48 horas a la semana, por encima del límite legal.
YouthBuild México calcula que hoy existen en el país 14.4 millones de «jóvenes oportunidad»: quienes enfrentan barreras para acceder a educación, a empleo digno, o a ambos.
ESTRÉS FINANCIERO
Con ingresos bajos e inestables, el resultado es previsible. La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera, la ENSAFI, del INEGI junto con la Condusef, encontró que cerca del 70 por ciento de los jóvenes de 18 a 29 años —unos 16 millones— vive estrés financiero moderado o alto. De ellos, 6.6 millones lo padecen en nivel alto. Y afecta más a las mujeres: 71 por ciento, frente al 67.6 por ciento de los hombres.
