
En lugar de estigmatizar o clausurar arbitrariamente los centros de rehabilitación para personas con problemas de adicciones, es necesario fortalecerlos mediante capacitación, asesoría y acompañamiento institucional, afirmó José Raúl Naveda López Padilla, director del Instituto Mexiquense de Salud Mental y Adicciones (IMSAMA).
El funcionario señaló que estos establecimientos han desempeñado un papel importante en la atención de personas que no han encontrado una respuesta suficiente en los servicios públicos de salud, por lo que consideró fundamental establecer mecanismos de colaboración que les permitan mejorar sus servicios y cumplir con la normatividad vigente.
Explicó que, por instrucciones de la gobernadora del Estado de México y de la Secretaría de Salud estatal, el IMSAMA mantiene una estrategia de acercamiento con los centros de rehabilitación, conocidos también como anexos, para impulsar su profesionalización y facilitar su regularización.
Naveda López Padilla reconoció que cumplir con todos los requisitos representa un desafío para estos espacios, debido a las disposiciones sanitarias, operativas y legales que deben atender para brindar servicios de salud.
Precisó que actualmente 14 centros cuentan con regulación y certificación de la autoridad federal competente en materia de salud mental y adicciones. Aclaró que el IMSAMA no expide estas certificaciones, pero acompaña a los establecimientos interesados durante el proceso para que puedan obtenerlas.
Como parte de las acciones de apoyo, el Instituto brinda capacitación mensual a entre 100 y 150 centros, mediante sesiones virtuales y presenciales en las que se abordan temas de salud, psicología, salud mental, normatividad, protección civil, seguridad, intervención de las fiscalías y derechos humanos.
El propósito, indicó, es que los establecimientos cuenten con mayores herramientas para ofrecer servicios de calidad, garantizar condiciones seguras y respetar los derechos de las personas que reciben tratamiento.
Finalmente, el titular del IMSAMA subrayó que la regulación de estos espacios debe avanzar de la mano con la capacitación y el acompañamiento, a fin de mejorar sus condiciones de funcionamiento y fortalecer la atención a quienes enfrentan problemas de adicciones, sin recurrir a medidas arbitrarias que impidan su labor.
