
Desde tiempos prehispánicos, la relación entre el pueblo mazahua y las Mariposas
Monarcas o “Xepje” se ha mantenido como una simbiosis que marca el inicio de
dos ciclos importantes para esta cultura originaria del Estado de México.
El primero de ellos, inicia a mediados del mes de octubre con su llegada a los
bosques de Oyamel de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, ubicada
en los estados de México y Michoacán, reconocida desde el 2008 por la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) como un Bien Patrimonio Mundial Natural.
En el Estado de México, su llegada a los municipios de Temascalcingo, San
Felipe del Progreso, Donato Guerra y Villa de Allende, en donde las comunidades
mazahuas se encuentran asentadas, significa el regreso de los ancestros, además
del inicio de la época de cosecha.
Por ello su nombre en mazahua “Xepje” significa “cosechadora”, porque su
llegada marca el inicio de este ciclo agrícola y la preparación para una de las
festividades más importantes en la cosmogonía de los pueblos indígenas como es
el Día de Muertos.
Luego de permanecer en suelo mexiquense por espacio de varios meses, y una vez
terminado el invierno, a mediados de marzo, las primeras Mariposas Monarcas o
“Xepje”, inician su largo recorrido de casi 4 mil kilómetros de regreso a
Canadá y Estados Unidos.
Este viaje es para el pueblo mazahua la época para la siembra del maíz, por
ello, la estancia de la “hija del sol” es también parte de una tradición
ancestral para configurar el calendario agrícola de este pueblo.
Para las mazahuas, la presencia de la Mariposa Monarca en sus bosques, no sólo
representa la llegada de sus ancestros que regresan a la casa para
reencontrarse con ellos y compartir los frutos de la cosecha, sino, además, el
inicio de ciclo de la vida y renovación con la llegada del sol de primavera.
De ahí la importancia que adquiere para el Consejo Estatal para el Desarrollo
Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (Cedipiem), organismo
sectorizado a la Secretaría de Desarrollo Social, el que la población conozca
el relevante significado de tan importantes tradiciones de los pueblos
originarios para contribuir a la preservación de las zonas naturales de la
entidad.
A finales de marzo, una vez que se han reproducido y las mariposas alcanzan su
madurez, emprenden su viaje de retorno a los países del norte.
La presencia de esta mariposa ha estado ligada desde hace cientos de años a la
cultura mazahua y, por ello, es común encontrar la representación de este
insecto no sólo en las ofrendas del Día de Muertos, sino también, en su
vestimenta diaria y en sus trajes típicos, así como en sus diferentes
manifestaciones artesanales.
