
Una nueva ley de “unidad étnica” entró en vigor en China este miércoles en medio de fuertes críticas de organismos internacionales y gobiernos extranjeros, que advierten que la normativa podría reforzar la “asimilación forzada” de las minorías étnicas del país y restringir aún más sus derechos culturales, lingüísticos y religiosos.
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La Ley de Promoción de Unidad y Progreso Étnico tiene como objetivo fortalecer una identidad nacional “compartida” entre todos los grupos étnicos del país.
Para ello, formaliza políticas que impulsan el uso del mandarín como el “idioma nacional común” y promueve una mayor integración bajo los lineamientos establecidos por el Estado.
El texto también establece sanciones contra quienes participen en “actividades terroristas violentas, actividades de separatismo étnico o actividades de extremismo religioso”, conceptos que, según críticos de la normativa, podrían aplicarse de forma amplia y afectar el ejercicio de derechos fundamentales de las minorías.
