
Un vehículo irrumpió a gran velocidad en una de las zonas peatonales más transitadas del centro de Leipzig este 4 de mayo, dejando un saldo preliminar de dos personas muertas, dos heridas de gravedad y cerca de 20 con lesiones leves. El hecho, ocurrido en la calle Grimmaische, ha reactivado el debate sobre el uso de automóviles como arma en espacios públicos europeos.
De acuerdo con la policía local, el conductor, un hombre alemán de 33 años, fue detenido poco después del incidente y se encuentra bajo custodia. Las autoridades aseguraron que ya no representa un riesgo inmediato para la población, aunque su motivación permanece bajo investigación.
CONFIRMACIÓN OFICIAL Y DESPLIEGUE DE EMERGENCIA
Testigos describieron una escena de caos en cuestión de segundos. El automóvil, identificado como un Volkswagen, avanzó a alta velocidad entre peatones en una zona normalmente restringida al tráfico vehicular.
Algunas personas fueron arrolladas directamente, mientras otras intentaron refugiarse en tiendas o portales cercanos.
Servicios de emergencia desplegaron un amplio operativo en el lugar, con ambulancias, bomberos y fuerzas de seguridad que acordonaron la zona durante varias horas.
Peritos forenses llegan a la escena del atropello en el centro de Leipzig, Alemania, el 4 de mayo de 2026, donde la policía mantiene acordonada el área tras el incidente.
Imágenes difundidas por medios locales mostraron a víctimas tendidas en el suelo, algunas cubiertas con mantas térmicas, mientras paramédicos atendían a los heridos.
El alcalde de Leipzig, Burkhard Jung, confirmó el número de víctimas mortales y reconoció que aún no hay claridad sobre los motivos del conductor. “No sabemos nada sobre el culpable”, declaró.
INVESTIGACIÓN ABIERTA POR HOMICIDIO
La fiscalía abrió una investigación formal por homicidio e intento de homicidio. Aunque en un primer momento se descartaron indicios de terrorismo o motivación política, las autoridades no han cerrado ninguna línea de investigación.
En este contexto, el ministro del Interior del estado de Sajonia, Armin Schuster, introdujo la posibilidad de que el caso encaje en la figura conocida como Amokfahrt.
Este término alemán describe actos violentos cometidos en un estado de alteración emocional extrema, frecuentemente vinculados a episodios de inestabilidad psicológica.
