
El Kremlin denunció este lunes los «absurdos» intentos de acusar a Rusia del envenenamiento del opositor Alexéi Navalni, hospitalizado en Alemania, víctima de un agente nervioso de tipo Novichok según Berlín, que fijó un ultimátum de algunos días a Moscú para que brinda explicaciones.
El líder opositor salió del coma artificial y va a dejar de usar el respirador artificial «por etapas», anunció el lunes el hospital de la Charité en Berlín, donde está ingresado desde el 22 de agosto. «Reacciona cuando se le habla» y su «estado de salud (…) ha mejorado», señaló el centro.
Rusia, a quien Alemania y otros países occidentales señalan de estar detrás del envenenamiento, no deja de rechazar las acusaciones.
«Todos los intentos de asociar a Rusia de alguna manera con lo sucedido son inaceptables para nosotros, son absurdos», dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Esta declaración tiene lugar en momentos en que aumentan los llamados a sancionar a Rusia por parte de Occidente, de lo que no quedan excluidas las consecuencias para el proyecto del gasoducto Nord Stream 2, si Moscú no proporciona las respuestas esperadas sobre el envenenamiento.
Según el gobierno alemán, Navalni fue de manera «inequívoca» envenenado en Rusia durante una gira electoral con un agente neurotóxico del mismo tipo que el Novichok, una sustancia desarrollada en la época soviética con finalidades militares.
El ministro de Relaciones Exteriores británico, Dominic Raab, juzgó por su parte que es «muy difícil» pensar en otra explicación «plausible» que la de una «implicación del Estado ruso».
El pulso entre Berlín y Moscú se endureció el domingo, cuando Alemania dio un ultimátum a Rusia, otorgándole un plazo de algunos día para aclarar «qué fue lo que ocurrió».
