
China reforzó las reglas para sus fabricantes de automóviles que operan fuera del país, en un momento en que las marcas locales aceleran su expansión internacional ante la creciente competencia en el mercado doméstico.
Los reguladores chinos publicaron nuevas directrices para las operaciones internacionales de las empresas automotrices, con el objetivo de que cumplan las leyes relacionadas con inversiones en el extranjero y actividades comerciales internacionales.
Las disposiciones ponen especial atención en aspectos como la competencia, la lucha contra la corrupción y la responsabilidad social de las compañías.
Uno de los puntos centrales está relacionado con las políticas de precios. Las automotrices deberán establecerlos considerando sus costos y las condiciones de cada mercado, además de evitar utilizar descuentos o precios artificialmente bajos para obtener ventajas competitivas consideradas injustas.
Las empresas también deberán evitar modificaciones frecuentes o pronunciadas de precios que puedan perjudicar a los consumidores o afectar la imagen de sus marcas.
