
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, enfatizó la necesidad de fortalecer la cultura de transparencia y rendición de cuentas dentro de la agencia, luego de presentar el informe final sobre la prueba de vuelo tripulado de la nave Starliner.
Durante una conferencia, señaló que reconocer fallas y corregirlas es indispensable para preservar la seguridad en futuras misiones espaciales.
El documento, elaborado por el Equipo de Investigación del Programa, analizó las anomalías registradas durante la misión de prueba del vehículo desarrollado por Boeing.
El análisis abarcó aspectos técnicos y organizativos que influyeron en el desempeño del vuelo, con el propósito de reforzar los estándares aplicables a misiones tripuladas.
La cápsula fue lanzada el 5 de junio de 2024 con destino a la Estación Espacial Internacional, en una misión prevista originalmente para durar entre ocho y catorce días. No obstante, fallas en el sistema de propulsión prolongaron la permanencia del vehículo en órbita durante 93 días.
Ante este escenario, la NASA determinó el regreso de la nave sin los astronautas asignados, Butch Wilmore y Suni Williams, quienes retornaron posteriormente en una misión operada por SpaceX.Tras el aterrizaje de Starliner en septiembre de 2024, comenzaron evaluaciones técnicas en tierra para identificar el origen de las fallas.
En febrero de 2025 se integró un equipo independiente encargado de revisar no sólo los componentes mecánicos, sino también los factores de liderazgo y cultura organizacional que incidieron en la toma de decisiones.
La investigación concluyó en noviembre de ese mismo año.El informe determinó que la combinación de deficiencias de hardware, problemas en los procesos de cualificación y errores en la gestión interna generó riesgos incompatibles con los estándares de vuelos tripulados.
Aunque no se registraron lesiones ni pérdida de control durante el acoplamiento orbital, el incidente fue clasificado formalmente como accidente de Tipo A debido a su potencial gravedad.
La agencia espacial informó que asumirá el reporte como definitivo y que ya trabaja de manera coordinada con Boeing en la implementación de acciones correctivas.
Entre las medidas se contemplan ajustes técnicos al vehículo, revisión de protocolos operativos y modificaciones en los procesos de certificación.
Finalmente, la NASA anunció que publicará una versión accesible del informe conforme a la normativa del artículo 508, resguardando la información sensible proporcionada por su socio comercial, como parte del compromiso institucional de fortalecer la seguridad en futuras misiones tripuladas.
