
En un acto político de alto impacto, la segunda síndica municipal de Atizapán de Zaragoza, Leylany Richard, rompió con el protocolo institucional durante la revelación del Bando Municipal al encabezar una protesta pacífica en pleno kiosco de la cabecera municipal, donde acusó al gobierno local de operar bajo una lógica de simulación, ilegalidad y manipulación de la realidad.
La síndica portó una máscara de Salvador Dalí, con la que buscó evidenciar lo que calificó como un gobierno “surreal”, que —dijo— intenta imponer una narrativa ficticia de orden y seguridad, mientras en el territorio persisten prácticas irregulares que vulneran la legalidad y la confianza ciudadana.
Desde el corazón del evento oficial, Leylany Richard contrastó el discurso institucional con hechos que, aseguró, han sido sistemáticamente ignorados por la administración municipal.
Señaló que el Bando Municipal se presenta como un instrumento de orden, cuando en la práctica existen omisiones graves del propio Ayuntamiento para hacerlo cumplir.
Denuncias directas contra la administración municipalLa síndica recordó que ha documentado y denunciado públicamente irregularidades estructurales, entre ellas:
La invasión de al menos 41 predios municipales, algunos con licencias de funcionamiento otorgadas por el propio gobierno local.Venta ilegal de alcohol a menos de 50 metros de escuelas y en la vía pública, particularmente en tianguis y mercados.Adquisición de “softwares fantasma”, sin procesos transparentes ni justificación técnica.
El deterioro en materia de seguridad, ya que cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reflejan un incremento superior al 200% en narcomenudeo en el municipio.
Afirmó que estos hechos desnudan la incongruencia entre la normatividad que se promulga y la realidad que enfrenta la población.
Cabe mencionar que a la manifestación se sumaron alrededor de 60 ciudadanos, quienes también portaron la máscara de Dalí como símbolo de rechazo a lo que denominaron simulación gubernamental, corrupción y miedo institucional en Atizapán de Zaragoza.
La presencia ciudadana reforzó el carácter político del acto, al convertir una ceremonia oficial en un espacio de interpelación directa al poder municipal.“Atizapán merece verdad y legalidad”Leylany Richard subrayó que su acción se realizó de forma pacífica y dentro de sus derechos, y sostuvo que su responsabilidad como síndica es señalar las omisiones del gobierno, aunque ello incomode al poder local.
“Atizapán no necesita discursos maquillados, necesita legalidad, seguridad y verdad”, afirmó, al insistir en que la ciudadanía tiene derecho a conocer el estado real del municipio y a exigir cuentas a quienes hoy lo gobiernan.
