
En el Valle de Toluca, la forma de despedir a los seres queridos ha cambiado de manera significativa en los últimos años.
Lo que antes era una práctica poco común, hoy se ha convertido en una decisión cada vez más frecuente entre las familias: la cremación ya representa el 50 por ciento de los servicios funerarios en la región.
De acuerdo con empresarios del ramo, previo a la pandemia de COVID-19 apenas dos de cada 10 servicios correspondían a cremaciones. Sin embargo, la emergencia sanitaria marcó un parteaguas en las costumbres funerarias y aceleró una tendencia que hoy se mantiene.
En entrevista, Ramiro González García, propietario de una funeraria en Toluca, explicó que antes de 2020 la inhumación era la opción predominante.
“Estábamos en un 20 por ciento en cremaciones; la mayoría de las familias optaba por el entierro tradicional”, recordó.No obstante, actualmente la mitad de los servicios contratados en la zona conurbada del Valle de Toluca son para cremación.
Este cambio no solo responde a la experiencia vivida durante la pandemia, sino también a factores como la saturación de los panteones y la falta de espacios disponibles.“Muchos cementerios ya están llenos. Eso ha hecho que la gente voltee a ver la cremación como una alternativa viable y más práctica”, señaló.
Además del tema de espacio, el factor económico también influye en la decisión. Aunque los costos pueden variar según la funeraria y el tipo de paquete contratado, González García indicó que los precios son similares a los de una inhumación.
En promedio, un servicio de cremación puede encontrarse desde 12 mil pesos, mientras que en funerarias de mayor tamaño puede alcanzar los 30 mil pesos o más.
En la región del Valle de Toluca se registran en promedio 211 fallecimientos, y existen cerca de mil funerarias, de acuerdo con el último censo del gremio.
Ante este panorama, varias empresas han comenzado a diversificar sus servicios e innovar para adaptarse a una nueva demanda social.
El aumento en la cremación refleja no solo un ajuste del sector funerario, sino también una transformación en las dinámicas familiares, en la disponibilidad de espacios públicos y en la manera en que la sociedad enfrenta el duelo.
