
La violencia volvió a tocar la puerta del Ayuntamiento de Almoloya de Juárez y esta vez lo hizo desde el círculo más cercano del poder. Un servidor público denunció haber sido brutalmente golpeado, amenazado de muerte y despojado de sus pertenencias, señalando como responsable a Iván Solís, hermano del alcalde Adolfo Solís, en hechos que exhiben el uso de la fuerza y la intimidación como extensión del poder municipal.
Con visibles huellas de violencia y una fractura en el brazo, Antonio “N”, trabajador del Ayuntamiento, acusó haber sido golpeado, despojado de sus pertenencias y amenazado de muerte durante la madrugada del 24 de enero, tras retirarse de un evento privado realizado en el salón La Cúpula, donde se celebraba el cumpleaños del propio alcalde.
En un video difundido en redes sociales, la víctima señaló que Iván Solís, presuntamente bajo los efectos del alcohol y otras sustancias, lo atacó de manera directa, profiriendo amenazas reiteradas que lo llevaron a responsabilizarlo públicamente de cualquier daño que pudiera sufrir él, su familia o su patrimonio.
Aunque la denuncia ya fue presentada ante la FGJEM, el caso ha generado alarma dentro del Ayuntamiento, donde trabajadores señalan un clima de miedo e intimidación, derivado de la presunta cercanía del agresor con el poder municipal y la percepción de que goza de protección política por su vínculo familiar con el presidente municipal.
El silencio del alcalde Adolfo Solís frente a las acusaciones contra su hermano ha sido interpretado como una omisión grave, al tratarse de hechos violentos que involucran a un servidor público y que habrían ocurrido en el contexto de un evento ligado a su figura.
Este nuevo señalamiento se suma a antecedentes polémicos que han rodeado al entorno familiar del alcalde. En julio de 2024 trascendió un incidente con arma de fuego en el que se vio involucrado su hijo; sin embargo, el propio presidente municipal minimizó los hechos al asegurar que el lesionado fue el chofer y que la herida ocurrió de manera accidental.
La agresión denunciada vuelve a poner en entredicho el ejercicio del poder en Almoloya de Juárez y abre cuestionamientos sobre la tolerancia institucional frente a actos de violencia, presuntamente cometidos por personas cercanas al presidente municipal, sin que hasta ahora exista una respuesta clara de la autoridad local.
