
El presidente Donald Trump no tardó en lanzar duras críticas contra Europa, afirmando ante una sala repleta de funcionarios europeos que algunas partes de su continente “ni siquiera son reconocibles”.
“Podemos discutir sobre ello, pero no hay discusión posible. Mis amigos regresan de diferentes lugares —no quiero insultar a nadie— y dicen ‘no lo reconozco’”, afirmó Trump. “Y no como algo positivo. Como algo muy negativo”.
Fue un mensaje duro por parte de un presidente que ya había sumido las relaciones entre Estados Unidos y Europa en una crisis con sus ambiciones de anexionar Groenlandia.
Trump afirmó que las políticas de inmigración y la política económica de Europa habían tenido consecuencias catastróficas, en comparación con lo que él denominó un “milagro económico” en Estados Unidos.
“Me encanta Europa y quiero que le vaya bien, pero no va por el buen camin”, afirmó, citando “el aumento del gasto público, la migración masiva descontrolada y las importaciones extranjeras sin fin”.
