
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, puso en duda este miércoles que la operación de EE.UU. en Caracas para capturar a Nicolás Maduro, llevada a cabo el pasado 3 de enero, vaya a servir «para poner en marcha una transición democrática» en el país latinoamericano.
Durante un debate en el Congreso de los diputados, en respuesta a los grupos parlamentarios que criticaron el posicionamiento del Gobierno español en algunos conflictos internacionales, Sánchez replicó que la intervención en Venezuela fue contraria al derecho internacional y sienta un precedente «muy peligroso en el mundo».
Durante su réplica a los partidos, recordó que ni España, ni la Unión Europea (UE), ni una comisión de la ONU reconocieron la victoria de Maduro en las elecciones de 2024, pero eso «no legitima lo que ha hecho la Administración estadounidense».
Afirmó que no se puede «reconocer ni aplaudir» la operación, subrayando que el destino de Venezuela debe ser decidido por los venezolanos y que debe construirse «de forma pacífica y dialogada, con el apoyo de la comunidad internacional, sin tutela».
Groenlandia y Gaza
No fue la única crítica de Sánchez a la Administración de Donald Trump, ya que también se refirió a Groenlandia, al denunciar que una «superpotencia» de la OTAN haya cuestionado la integridad territorial de un país aliado.
«Afortunadamente, Trump ha cambiado de opinión. Veremos si no revisa esa opinión», apuntó Sánchez, advirtiendo que sería un error asumir que el problema ha desaparecido.
El problema de fondo sigue ahí, aseguró, «el problema es pensar que las reglas internacionales son para el cumplimiento de todos, salvo de uno» y que su vigencia es intermitente o que se puede utilizar el «miedo» para coaccionar a aliados.
Sánchez afirmó que no se puede aceptar esa gobernanza internacional que promueve EE.UU., y que Europa «tampoco debería aceptarla».
