
La molestia social en El Oro escaló este viernes a otro nivel, los manifestantes arrojaron vísceras de cerdo y res frente a la entrada principal del Palacio Municipal, en una protesta que evidenció el hartazgo ciudadano ante lo que califican como el colapso de los servicios públicos municipales.
La acción, ejecutada mediante un camión de volteo, generó alarma, olores fétidos y un severo impacto visual en la zona centro.
Los inconformes señalaron que los restos orgánicos presuntamente provienen del rastro municipal, el cual permanece inhabilitado desde hace meses, situación que —afirmaron— ha provocado afectaciones sanitarias y fuertes pérdidas económicas para productores, carniceros y comerciantes locales.
Lejos de tratarse de un acto vandálico, los manifestantes sostuvieron que se trató de una protesta simbólica para exhibir lo que consideran la incapacidad administrativa del gobierno municipal y el abandono de áreas estratégicas que impactan directamente en la salud pública y la economía local.
Durante la manifestación, los ciudadanos exigieron la apertura inmediata de un cabildo abierto, transparencia en el manejo de los recursos públicos y respuestas claras por parte del Ayuntamiento encabezado por la alcaldesa Juana Elizabet Díaz Peñaloza, a quien acusaron de guardar silencio frente a una problemática que se ha agravado con el paso de los meses.
“El Oro ya no aguanta más”, advirtieron los manifestantes, al subrayar que la protesta es reflejo de una crisis que, aseguran, ha sido ignorada por la presidenta municipal.
