
Más de 500 medidas de protección en apenas 100 días, una población superior a 240 mil habitantes y únicamente 12 elementos de la Policía de Género no fueron suficientes para que el alcalde Fernando Flores Fernández considere necesaria una alerta de género en Metepec, una postura que evidencia la distancia entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan diariamente víctimas de violencia.
Mientras las cifras reflejan una intervención constante —cinco casos diarios en promedio—, el gobierno municipal insiste en que la estrategia actual es suficiente. El dato no es menor: más de 35 acciones por semana dirigidas, en su mayoría, a mujeres y menores en situación de riesgo, lo que dibuja un escenario de atención permanente, no excepcional.
En su oportunidad, el comisario de Seguridad Pública, Jesús Alberto Ramírez Manzur, ha defendido estas acciones como parte de una “estrategia integral, preventiva y operativa”, sin embargo, la capacidad institucional queda en entredicho. Con apenas 12 elementos especializados, la carga de trabajo resulta desproporcionada frente al volumen de casos, lo que implica que cada agente debe atender decenas de situaciones activas de manera simultánea.
A pesar de citado panorama, el alcalde ha reiterado que no existe necesidad de activar mecanismos extraordinarios como la alerta de género; En Metepec, los números no apuntan a un problema aislado ni contenido, sino a una dinámica constante que obliga a la intervención policial todos los días.
Por lo que, descartar una alerta de género no solo resulta cuestionable, sino que coloca el énfasis en sostener una narrativa de control, aun cuando los propios datos la contradicen.
