
A pesar de los esfuerzos institucionales por fortalecer la participación ciudadana, el abstencionismo electoral continúa siendo uno de los principales retos de la democracia en el Estado de México, particularmente en los municipios del Valle de México, región que concentra más del 50 por ciento de la lista nominal estatal, de acuerdo con un estudio sobre participación electoral en los comicios para la gubernatura durante el periodo 2011–2023.Los resultados del análisis fueron presentados por especialistas en el auditorio del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), donde se advirtió que la ausencia de la ciudadanía en las urnas impacta directamente en la legitimidad de los gobiernos y evidencia un desgaste en la relación entre la sociedad y el sistema democrático.
Durante el evento, se subrayó que la democracia no se limita al momento de votar, sino que implica una reflexión permanente sobre sus debilidades. En ese sentido, la consejera presidenta del IEEM, Amalia Pulido Gómez, señaló que la baja participación electoral es una señal incómoda pero clara del distanciamiento ciudadano.
“La democracia también se defiende cuando somos capaces de reconocer sus signos de desgaste, y pocos son tan evidentes como la ausencia en las urnas”, expresó.
El estudio documenta que en las tres elecciones para gubernatura analizadas la abstención se mantuvo en niveles elevados: 53.9 por ciento en 2011, 46.5 por ciento en 2017 y 49.7 por ciento en 2023, lo que confirma que se trata de un fenómeno persistente y multicausal, presente no solo en la entidad, sino en distintos contextos democráticos.
Entre los factores que inciden en este comportamiento destacan la desafección política, la desconfianza en las instituciones y el agotamiento de las expectativas ciudadanas respecto al sistema democrático, elementos que, de acuerdo con el análisis, erosionan el interés por participar en los procesos electorales.
Para la elaboración del estudio se aplicaron 666 cuestionarios en los 125 municipios del Estado de México, trabajo de campo que se extendió por seis meses y que permitió identificar como conclusión central que la apatía y la desconfianza son las principales razones de la baja participación ciudadana.
Pulido Gómez enfatizó que el abstencionismo no debe interpretarse únicamente como indiferencia, sino también como una forma de expresión política. “Es una manera de protestar y manifestar descontento; por eso es indispensable comprender sus causas y diseñar estrategias que permitan canalizar esta participación”.
Finalmente, se destacó que revertir este fenómeno no es una tarea exclusiva del órgano electoral, sino que requiere una corresponsabilidad amplia que involucre a gobiernos, partidos políticos, sociedad civil y espacios comunitarios, mediante acciones de educación cívica, acceso a la información y una comunicación más efectiva con la ciudadanía.
