
Más de un millón y medio de personas se movilizaron este jueves 5 en Francia, en el marco de un paro general de las centrales sindicales por aumento salarial y contra el ajuste presupuestario. La jornada mostró la vitalidad del movimiento de lucha, que incluye, también, al movimiento estudiantil, sublevado contra el deterioro de la educación, y a los chalecos amarillos, que protestan contra el aumento en los combustibles.
En París se movilizaron alrededor de 350 mil personas, pero en total hubo concentraciones en más de 200 ciudades. Según la CGT, hubo 2 mil paros en la industria y los servicios (incluyendo metalúrgicas, alimenticias, la construcción y los puertos), y estuvieron paralizados los ferrocarriles y varias reparticiones públicas. El gobierno desplegó 70 mil agentes de seguridad.
Ante el paro de la Intersindical (integrada por la CGT, CFDT, FO, Solidaires y otras), el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció la convocatoria a una “conferencia social” para el próximo lunes, con la presencia de las centrales sindicales y las organizaciones patronales, donde se discutiría la cuestión salarial. Hasta aquí, el gobierno sólo se muestra dispuesto a otorgar un módico incremento del salario mínimo. Es un intento de desarticular el movimiento de lucha, sin dar respuesta a sus reclamos de fondo. La Intersindical señaló en un comunicado que “toma nota” de la convocatoria, y después de ella, volverá a reunirse para evaluar las medidas a seguir.
La semana pasada, el gobierno anunció, además, algunas concesiones al movimiento estudiantil (la promesa de 15 mil nuevas plazas en la educación universitaria, y un límite a la cantidad de alumnos por aula), pero mantiene en pie el presupuesto de ajuste para 2027, que es el núcleo de la estrategia oficial.
