
El cuidado de la salud mental debe asumirse como una responsabilidad permanente que comienza en las relaciones cotidianas, mediante la escucha, el respeto y la posibilidad de expresar emociones sin temor a ser juzgado, señaló María del Consuelo Escoto Ponce de León, académica del Centro Universitario Ecatepec de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).
La especialista destacó que el bienestar emocional influye en la manera en que las personas se relacionan, enfrentan las dificultades y se desenvuelven en ámbitos como el aprendizaje y el trabajo, por lo que consideró necesario fortalecer una cultura de atención y acompañamiento dentro de las comunidades universitarias.
Explicó que cuidar la salud mental implica reconocer las propias emociones, establecer límites y contar con personas y espacios de confianza para expresar inquietudes y sentimientos con libertad, sin miedo al rechazo.
En el ámbito universitario, señaló, estudiantes, docentes y personal administrativo enfrentan responsabilidades, exigencias e incertidumbres que pueden afectar su bienestar, aunque estas situaciones no siempre sean visibles para quienes les rodean.
Entre los factores que pueden complicar el equilibrio emocional mencionó la presión por el rendimiento académico, el estrés, la incertidumbre sobre el futuro, los cambios personales, la soledad y el agotamiento.
Ante este panorama, subrayó que las universidades no solo tienen la responsabilidad de formar profesionales con calidad académica, sino también de promover entornos humanos que favorezcan la escucha, el acompañamiento y el acceso a apoyo en materia de salud mental.
Escoto Ponce de León consideró que estas condiciones pueden fortalecerse mediante acciones cotidianas, como escuchar con atención, tratar a los demás con respeto y reconocer la importancia de sus emociones, sin minimizar sus preocupaciones.
Asimismo, destacó que cada integrante de la comunidad auriverde puede contribuir a construir espacios seguros y empáticos, donde las personas tengan la confianza de hablar sobre sus dificultades y solicitar ayuda sin temor a ser señaladas.
La académica enfatizó que el cuidado de la salud mental debe mantenerse como un compromiso constante, más allá de las conmemoraciones, para avanzar hacia una universidad en la que expresar las emociones y buscar apoyo sean prácticas respetadas, libres de estigmas y prejuicios.
