
Woody Allen comenzará el próximo lunes el rodaje de su nueva película en Madrid, donde permanecerá seis semanas y filmará en más de 30 localizaciones de la capital y Aranjuez; durante la presentación del proyecto, el cineasta estadunidense reiteró su rechazo al fascismo y confirmó que mantiene su intención de retirarse del cine después de esta cinta.
Allen ha presentado el rodaje de su nueva película en la capital de España, que comenzará el próximo lunes, 5 de octubre y se extenderá seis semanas en un acto en los Teatros del Canal acto que ha contado con la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. La película se grabará en más de 30 localizaciones de Madrid y Aranjuez.
«Siempre me preocupa cualquier resurgimiento del fascismo. Siempre. Creo que es algo terrible. Pienso que el mundo atraviesa una fase muy crítica en este momento y estoy siempre vehementemente en contra del aumento del fascismo en cualquiera de sus formas, ya sea en el gobierno -por supuesto-, en el teatro, en la censura, en la literatura o en cualquier otro ámbito. Me preocupa enormemente y estoy totalmente en contra», ha afirmado en una rueda de prensa preguntado por el auge de estos movimientos en Europa.
Sin embargo, ha eludido responder sobre las protestas en Madrid contra el precio de la vivienda y la especulación, al asegurar que es «la persona equivocada» para abordar este asunto. «Nunca he sido un cineasta político y no tengo sabiduría sobre cuestiones sociales o políticas», ha señalado, antes de explicar que su cine se ha centrado siempre en «las relaciones entre personas», así como en cuestiones existenciales y románticas.
«No tengo información sobre lo que está sucediendo. No puedo arrojar luz sobre ello. Además, mi trabajo nunca ha sido político», ha agregado. «Yo ya había estado aquí y Madrid es una ciudad preciosa y elegante. No hay duda», en otra ocasión en la que se le ha preguntado por las protestas en Sol.
