
México ha consolidado su liderazgo en la industria aeroespacial a nivel global, posicionándose como el cuarto mayor exportador del sector. Con estimaciones que proyectan exportaciones por 13,600 millones de dólares para 2025, este hito es el resultado de la manufactura avanzada, la integración regional impulsada por el T-MEC y la fortaleza de sus clústeres industriales.
De acuerdo con datos de MUNDI, la actual valuación de la industria ronda los 8,880 millones de dólares y se prevé que supere los 12,000 millones en los próximos años. El ecosistema nacional cuenta con cerca de 400 empresas distribuidas en 19 estados, destacando los polos de Querétaro, Chihuahua, Baja California, Sonora y Nuevo León, los cuales generan más de 60,000 empleos de alta especialidad.
La integración con Norteamérica es evidente: la manufactura representa el 79% de los ingresos del sector y el 80% de las exportaciones tienen a Estados Unidos como destino final.
«La industria aeroespacial mexicana exporta más que componentes; exporta precisión, confiabilidad y décadas de conocimiento técnico acumulado. En esta industria la precisión no puede comprometerse, ni en manufactura ni en finanzas», destacó Carlos Missirian, vicepresidente de Business Development de MUNDI. En este sentido, la firma señala que, aunque hay grandes oportunidades para integrarse a las cadenas globales, es urgente mejorar el acceso a financiamiento para los proveedores.
El atractivo de México se refleja en la Inversión Extranjera Directa (IED). Entre 2006 y 2025, el sector acumuló 5,505 millones de dólares (62% de EE. UU., 25% de Canadá y 11% de Francia). Tan solo en 2024, ingresaron 341 millones de dólares y se registraron 154 empresas extranjeras operando en el país. Además, durante el Farnborough International Airshow 2026, se anunció una nueva inyección de 80 millones de dólares para Chihuahua.
Otro punto estratégico es el corredor binacional Mexicali-Calexico. Allí opera ELM Aerospace, firma con más de 30 años fabricando componentes electromecánicos y que cuenta con certificaciones como ISO 9001:2015 y AS9100D. Su director general, Fernando Mendívil, subrayó que los largos ciclos de producción exigen capital de trabajo: “Tener acceso a financiamiento ágil marca la diferencia entre responder a un pedido o perder un contrato por falta de liquidez en el momento crítico”.
Ante la próxima revisión del T-MEC y la tendencia del nearshoring, México tiene todo a su favor para atraer nuevos proyectos de manufactura. El reto principal será dotar a la cadena de proveeduría del capital necesario para cumplir con certificaciones, soportar ciclos de pago largos y atender la creciente demanda internacional.
