
Una investigación publicada por la cadena Al Jazeera reveló que miles de palestinos han desaparecido misteriosamente de la Franja de Gaza desde octubre de 2023, no por detenciones o secuestros, sino porque sus cuerpos fueron literalmente «evaporados» por el impacto de armas de alta tecnología implementadas por Israel.
Según el informe, se han documentado cerca de 4.000 casos en los que, tras bombardeos israelíes, no se hallaron restos humanos, sino únicamente rastros de sangre y marcas en el suelo.
Expertos y organismos de la Defensa Civil citados en el programa investigativo denuncian que estas acciones implican el uso de armas prohibidas por convenios internacionales. Las mismas, están diseñadas para generar temperaturas tan extremas que desintegran la materia orgánica de forma instantánea.
Violación de leyes
La denuncia pone nuevamente el foco sobre la ilegalidad de las operaciones militares en Gaza. El uso de bombas que producen la desintegración térmica de civiles contraviene los protocolos más estrictos del Derecho Internacional Humanitario.
En referencia, organizaciones de derechos humanos exigen una comisión independiente que analice los residuos químicos y térmicos en los cráteres para determinar la naturaleza de los explosivos. Mientras tanto, el número de familias que no tienen restos que enterrar sigue creciendo.
El hecho, marca un nuevo capítulo al genocidio que ya ha sido denunciado por la comunidad internacional durante los últimos dos años.
