
Aunque la elección de rectora en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) fue anunciada como un proceso inédito por incluir, por primera vez, el voto directo de estudiantes, profesores y administrativos, la realidad mostró un fuerte contraste: fueron precisamente los alumnos quienes menos participaron.
De acuerdo con cifras oficiales, solo el 20 por ciento del alumnado acudió a emitir su voto en alguna de las 54 mesas instaladas en todo el estado, mientras que el personal administrativo registró una participación del 88 por ciento y el personal académico del 54 por ciento.
Este dato resulta llamativo si se considera que, durante el proceso previo a la jornada electoral, los estudiantes fueron de los sectores más activos en redes sociales, exigiendo transparencia, equidad y hasta solicitando la renuncia de una de las candidatas. Sin embargo, esa efervescencia no se tradujo en acción concreta en las urnas.
Aunque el proceso se desarrolló en calma y sin incidentes, la escasa participación estudiantil plantea interrogantes sobre el nivel de involucramiento de los universitarios en los temas institucionales que, en teoría, los afectan de forma directa.
Con estos resultados, el sector administrativo terminó siendo el más influyente en la jornada, lo que evidencia una disparidad en el interés y la responsabilidad asumida por cada grupo universitario en un proceso que, en teoría, buscaba ser más democrático e incluyente.
