
El municipio del barro tiene excelentes maestros en política y muchos mejores han salido los alumnos que los superan.
Del maestro Óscar González Yañez, tenemos al aprendiz Ublester Santiago, que le agarro el gusto bien al alcohol, como su mentor.
Y además, a los escándalos protagonizados en puntos pitimos, o acaso no hay muchos recuerdos del ex alcalde de Metepec, de sus tropelias cuando le ganaba la batalla el chupirul.
Bien, el diputado federal hijo político de González Yáñez, ya dio sus primeras muestras de crecimiento, armandola en grande en un centro comercial.
Nadie los juzga por echarse unas, es más que inviten, pero acaso no les queda un poco de conciencia a estos borrachines de no ser objeto del ojo humano.
Les sale lo pedantes, engreidos y malandros cuando no son nada, no hacen algo por su municipio y llegaron por puro arrastre de otros políticos.
A pero no es necesario ser borracho para aprender y mostrar esos conocimientos pronto, Fernando Flores ya va siguiendo los pasos de su maestro Enrique Vargas.
El famoso presidente pretende ya hacerle camino a su mujer para que lo suceda en la silla presidencial.
Cree que es adorado por todos en su localidad, cuando ya muchos lo detestan por engreído y pedante, y lo hace en juicio, menos mal.
El señor de los viajes ahora quiere repetir la historia de Huixquilucan, si de Enrique Vargas y Romina Contreras, pero creo que no se da cuenta que la gente ya se percato de su trabajo y de su forma de gobernar y no están los metepequenses muy contentos con eso.
De tal maestro tal astilla, ojalá y hubieran aprendido otras cosas no solo a chupar y perpetuarse en el herario público.
